martes, 24 de febrero de 2009

Angel disfrazada de Alondra

En la vida hay corazones rotos
pero también hay remedios y curaciones,
después de tocar fondo, y no salir por un rato;
vire mi cabeza al cielo y este me extendió su mano,
me tomo entre sus brazos, me abrigo con sus alas
y me abrazo el ángel que me habían mandado,
sentí seguridad, y alivio,
que alguien quería que estuviera bien,
como si nada hubiese pasado en mi vida,
solo vi ternura, amor, cariño,
algo que desde hace mucho tiempo no veía en mi vida,
me enseño a volar de nuevo,
y mis ojos lloraron al ver la luz
después de la obscuridad en la que estaba
y mi corazón dio un vuelco
cuando supe que se había instalado en mi vida,
que era mi oportunidad de salir adelante,
de recuperar lo perdido
y me exalte cuando encontré lo que siempre había buscado,
encontré amor a mi medida,
en mi ángel disfrazado de Alondra.